Y de pronto te pones salvaje y quieres que el chico que pasa por delante paseando admire algo más que la elegancia de tu collar y quieres que la humedad de tu labios transmita sin palabras el deseo de tu cuerpo.

Lo mismo ahora te das generosa a quien quiera disfrutarte:
que de pronto te recoges en tus cosas, pensativa e indiferente a quien pase o mire.
Todas ellas eres tú. Y así, compleja y única, me gustas.
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