sábado, 24 de enero de 2009

vestuario en Mallorca

Fuimos a una tienda de Mallorca a comprarte un vestido de fiesta. Elegiste uno tan ceñido que tuviste que probátelo sin ropa interior.... te quedaba muy bien, pero me pediste que saliera a buscar uno igual en otro color... a mi me costó un rato encontrarlo de tu talla. Mientras tanto oiste un ruido y medio abriste la puerta pensando que era yo. Era otro chico que esperaba a su novia en el otro vestidor, justo al lado. él te sonrió y tú te dejaste ver por un segundo.


Te hizo un gesto admirativo y te dijo en bajito, para que su novia no le oyera: te queda muy bien eso que no llevas puesto... A tí te hizo gracia su comentario y le sonreiste agradecida por el halago. Justo entonces la puerta de su novia se abría y le despediste de un guiño y sacando un poco el culito para disfrutar más del momento y sentir te sexo de pronto húmedo y caliente por la situación.
Al salir todavía seguían en la tienda. Os mirasteis a los ojos y os sonreisteis disimuladamente. Yo me di cuenta y me lo contaste entre divertida y excitada. Seguro que su novia nunca lo supo.

miércoles, 14 de enero de 2009

juego cartas y prendas

La cosa empezó como un inocente juego de cartas con dos vecinos de habitación de aquel oscuro hotel de paso de aeropuerto a los que conociste haciendo la cola del check-in...
cuando te propusieron ir a u habitación a tomar unas copas y jugar a las cartas aceptaste.... luego te propuesieron jugar a las prendas, te imaginaste por dónde querían ir... y les dejaste jugar... y te dejaste perder cuando la prenda era enseñarles un pecho... pero es noche te sentías tan zorrita y calienta pollas que les dijiste sonriendo que tú te dejabas ver un pecho, pero que no lo mostrabas... si querían verlo, que te subieran ellos mismos la camiseta. No lo dudaron:


Pero no les dejaste tocarlo... eso era para otra prenda y pronto perdiste de nuevo... y se avalanzaron a por su premio y a tí te gusto... La siguiente prenda la pusite tú misma: que te los besaran... y sin más tiraste las cartas como diciendo, venga besadmelos ya, que no aguanto más...





A partir de ahí no hubo más cartas ni más prendas... sólo dos pollas a tu entero servicio que tú supuiste aprovechar.



Te corriste un par de veces y les dejaste a ellos que se corrieran sobre tus pechos. Luego te fuiste a tu habitación, te duchaste y te quedaste dormida. No hay como un buen polvo para dormir relajada, pensaste. Al día siguiente desyunaste temprano y tomaste el autobús al aeropuerto: te los cruzaste en el aeropuerto: os sonreiste como viejos conocidos, un par de besos de amigos (eso sí, con la manita en el culo al besarte, pero en ese aeropuerto no rte conocía nadie, así que no te importó) y os deseasteis buen viaje con na sonrisa.