Tú me lo pediste, con un tono pícaro y mimoso en aquella discoteca, y aquel chico que bailando te estaba metiendo mano se mostró muy dispuesto a ayudarme a complacer tus deseos.



Te presentaste a mí suave, bella y delicada. Al poco mostraste tu otro ser, zorrita, imaginativa y sin tabús para disfrutar de tu cuerpo, sin por ello dejar de ser elegante, de ser tú. Me gustas así: delicacadamente atenea y deliciosamente putita a un tiempo. Este blog es mi homenaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario