Un erasmus holandés que llegaba de fiesta se preparaba un bocadillo.
Tú sólo llevabas tu camiseta que mostraba todo, y tus braguitas de lolita, prietas y seguramente un pcoo húmedas.
Era verano y te apetecía hacer una locura: te lo tiraste allí mismo, contras la pared de la cocinita, y al terminar le desjaste con su bocadillo y viniste a la cama con la botella de agua y tu sexo dolorido pero feliz, despuçes de dos folladas seguidas.
Me lo conjtaste deinhibida y riendo: me he me tirado a un tío que no sé si quiera si es de esta residencia, ni le he visto nunca , ni sé ni su nombre... Otro cualquiera se habría molestado: yo reí contigo y simpletemente te volví a follar. Todavía eramos estudiantes y no eramos ni novios, pero yo ya sabía que serías la zorra más putona que podría disfrutar en mi vida.
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