En el aeropuerto de Creta te agachaste, abriste la maleta para buscar tu documentación...
un chico te miraba y tú te aseguraste que se te bajaba bien el pantalón...
un chico te miraba y tú te aseguraste que se te bajaba bien el pantalón...

Te presentaste a mí suave, bella y delicada. Al poco mostraste tu otro ser, zorrita, imaginativa y sin tabús para disfrutar de tu cuerpo, sin por ello dejar de ser elegante, de ser tú. Me gustas así: delicacadamente atenea y deliciosamente putita a un tiempo. Este blog es mi homenaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario