
Ese día en la playa de Almeria te sentías orgullosa de tu culito y de tu ano... y querías presumir y que el mundo lo supiera...
De camino al hotel me contaste lo cachonda que te había puesto mostrar tu ano. Al llegar a nuestra habitación te subiste el vestidito corto de algodón (no te habías puesto nada por debajo para el paseo entre la playa y el hotel) y tumbada boca a bajo sobre la cama me pediste que te la metiera por el culito. Entró suave, como el cuchillo en la mantequilla templada...
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